la eucaristía: lo más grande, lo más sagrado.


Los inicios de la Iglesia      
  • SANTO PAPA SIXTO I, (117,126)

    Les recordó a los cristianos las reglas apostólicas y estableció que solamente los servidores del culto, los sacerdotes, podían tocar las Sagradas Formas.

    ORÍGENES, PADRE DE LA IGLESIA, * 250

    "... prestad atención, con todo cuidado y reverencia, que ni la más mínima partícula caiga al suelo, que nada se desperdicie del Ob­sequio Consagrado. Creéis, y creéis correctamente, que habéis pecado cuando parte cae al suelo por falta de cuidado."

    SANTO PAPA EUTIQUIANO (275-283)

    "Ninguna mujer puede acercarse al altar ni tocar el Cáliz del Se­ñor."

    Algunas de las razones (entre otras) por las cuales la Comunión en la mano comenzó a aparecer de forma aislada fueron:

    1)    Herejías

    En los siglos II y III aparecieron corrientes de pensamientos filosófico-teológicos que negaban la divinidad de Cristo; lograron que la comunidad cristiana se hallara insegura de sí misma.

    2)    Condiciones Prácticas

    La falta de forma del pan eucarístico, y por lo tanto, el riesgo de que se desmigajaran partículas del pan eucarístico partido y fermen­tado, entre otras cosas, hacía difícil la entrega en la boca.

    3)    Persecuciones Sangrientas

    Debido a que las persecuciones sangrientas eran comunes, se permitió un manejo legítimo de la Sagrada Comunión (por ejemplo, Comunión en los hogares). Probablemente ello estuvo acompañado de malos usos y difusión prohibida (por ejemplo, la Comunión lleva­da a los enfermos por los laicos).

    4)    Laxitud Religiosa

    Luego del 313 d.C., la Iglesia atravesó un período de paz exte­rior que se tradujo en un gran incremento en el número de sus miem­bros; sin embargo, aún bautizados, muchos guardaron sus viejas cos­tumbres inmorales.

    5)    Pérdida de Fe

    A pesar de que el Arrianismo (la negación de la Divinidad de Cristo) fue disuelto en el Concilio de Nicea (325 d.C.), sus creencias pronto penetraron la totalidad de la Iglesia. El emperador Constanti­no II (337 - 361 d.C.) persiguió a obispos que creían correctamente, y facilitó que la mayoría de los obispados siguiesen estando ocupados por arríanos. La Iglesia Católica, por primera vez, estuvo en peligro de resquebrajarse debido a la disminución interna de la verdadera fe. Solamente unos pocos obispos, entre ellos San Atanasio (a quien fre­cuentemente olvidamos), ofrecieron alguna resistencia a las creen­cias arrianas.

    No hay evidencia que demuestre que alguno de los primeros Pa­pas alguna vez haya permitido o distribuido la Sagrada Comunión en las manos de los laicos.

    Cuando finalmente se venció al Arrianismo, se instauró la forma actual de la Hostia para la Comunión, pero como se divulgaron varios usos indebidos de Hostias entregadas en la mano, la Iglesia volvió a la Comunión en la lengua. La Comunión en la mano fue rechazada por la Iglesia en los siglos V y VI. En las partes más remotas de la Galia el rechazo a la Comunión en la mano llevó un poco más de tiempo, hasta los Concilios de Rouen (650 y 878 d.C.). En España, la Comunión en la lengua experimentó una fuerte oposición por parte de la secta hereje de los Casianos, y fi­nalmente fue instaurada en el Sínodo de Córdova (839 d.C.).

 

 

 

 

 

 

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