la eucaristía: lo más grande, lo más sagrado.


Está claro que la Eucaristía es lo más grande que tenemos en este mundo. Jesucristo, verdadero Dios y verdadero hombre, se hace un pedazo de pan, para hacerse asequible a todo hombre. Esta humildad infinita de Dios no puede tener como respuesta una actitud banal, superficial.

Por diferentes razones se ha ido implantando en la Iglesia la costumbre de recibir la comunión en la mano. La Santa Sede, un poco forzada por las circunstancias, ha dejado a la consideración de las conferencias episcopales la posibilidad de permitirla, pero dejando claro que no es lo más conveniente. El lenguaje de los gestos, en la psicología humana, juega un papel fundamental. Si bien lo que cuenta es “lo de dentro”, nuestros gestos externos dicen mucho, son un modo de expresar lo que hay en el corazón del hombre.

 

Esta página quiere ayudar a entender la grandeza de la Eucarística, quiere proponer una catequesis sencilla que invite a renovar en los corazones de los hombres la necesidad de una reverencia, filial pero sincera, hacia ese Dios que se esconde bajo las especies del pan y del vino.

No son pocos los santos y santos padres que han alertado del peligro que conlleva olvidar estos gestos externos de verdadera adoración y devoción. Abramos nuestro corazón a esas advertencias y hagámonos apóstoles de una recepción digna de lo Más Grande.

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